22 julio, 2026

Los conflictos dejan a 13 millones de niños sin escuela en Oriente Medio y África

10 septiembre, 2015

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Guerra

AMMAN. – Los conflictos y la agitación política cada vez más graves que sacuden Oriente Medio y África del Norte impiden a más de 13 millones de niños ir a la escuela, según un informe de UNICEF publicado hoy.

El informe “Education Under Fire (La educación en la línea de fuego)” se centra en las repercusiones de la violencia sobre los estudiantes y los sistemas de educación en nueve países* que han sufrido directa o indirectamente el impacto de la violencia.

Los ataques contra las escuelas y la infraestructura de la educación –a veces deliberados– son una de las razones principales por las que muchos niños no asisten a clases. Solamente en Siria, Iraq, Yemen y Libia no es posible utilizar casi 9.000 escuelas debido a que han sufrido daños, han sido destruidas, se emplean para albergar civiles desplazados o han sido ocupadas por las partes en conflicto.

Otros factores incluyen el miedo que impulsa a miles de maestros a abandonar sus puestos de trabajo, o que impide a los padres enviar a sus hijos a la escuela ante el temor de que les pudiera pasar algo en el camino, o en la propia escuela.

En Jordania, Líbano y Turquía, más de 700.000 niños y niñas refugiados sirios no pueden acudir a la escuela porque la infraestructura de la educación nacional está sobrecargada y no puede hacer frente a la carga adicional que suponen más estudiantes.

“Los niños de toda la región sufren el impacto destructivo del conflicto”, dijo Peter Salama, Director Regional de UNICEF en Oriente Medio y África del Norte. “No es solamente el daño físico que se ha causado en las escuelas, sino la desesperación que siente toda una generación de estudiantes que ven cómo se destruyen sus esperanzas y su futuro”.

El informe destaca una serie de iniciativas que incluyen el uso del autoaprendizaje y la ampliación de los espacios pedagógicos, que podrían ayudar a los niños a aprender incluso en las circunstancias más desesperadas. Pero también indica que la financiación que recibe este tipo de labor no está en consonancia con las crecientes necesidades, a pesar de que los niños y las familias atrapados en el conflicto consideran abrumadoramente que la educación es su prioridad número uno.

En particular, la iniciativa Que no se pierda una generación, que UNICEF y otros aliados pusieron en marcha en 2013 para coordinar un mayor apoyo internacional para las necesidades de educación y protección de los niños afectados por la crisis de Siria, merece más apoyo, dice el informe.

Además, el informe hace un llamamiento a la comunidad internacional, los gobiernos anfitriones, los responsables políticos, el sector privado y otros asociados para:

  • Reducir el número de niños sin escolarizar por medio de la ampliación de los servicios no estructurados de educación, especialmente para niños y niñas vulnerables
  • Proporcionar más apoyo a los sistemas educativos nacionales en los países y las comunidades afectados por los conflictos para ampliar los espacios de aprendizaje, contratar y formar a más maestros y proporcionar materiales de aprendizaje
  • En los países afectados por la crisis de Siria, abogar por el reconocimiento y la certificación de los servicios de educación no estructurada.