San Luis Potosí.- A fin de tener un mecanismo adecuado para la protección del medio ambiente, la LX Legislatura expidió la nueva Ley de Protección y Conservación de Árboles Urbanos del Estado de San Luis Potosí.
Esta nueva legislación tiene como finalidad tomar en cuenta las diversas condiciones ambientales para la plantación de árboles urbanos, su conservación y las medidas por las cuales se realiza la poda o derribo por situaciones de seguridad.
Se explica en la exposición de motivos de esta nueva ley, que una de las problemáticas más comunes en el arbolado urbano, es la falta de consideración de los hábitos de crecimiento de la especie a plantar y las condiciones del sitio de plantación, con respecto al equipamiento urbano, infraestructura aérea, y subterránea, lo cual da como resultado el encontrar árboles con raíces agresivas que levantan planchas de concreto y muros; ramas débilmente unidas, plagadas, con exceso de peso, que obstruyen señalamientos, pasos peatonales y vehiculares, ocasionando un problema e incluso riesgo para la población, lo que ha derivado a la poda o al derribo del árbol y, en menor medida, al trasplante.
Debido a que la mayoría de los trabajos de poda y derribo de árboles urbanos surgen por petición de la ciudadanía, este nuevo ordenamiento contempla que la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental, y la autoridad municipal correspondiente formulen, impartan, y organicen con las instituciones especializadas, programas de capacitación para el correcto manejo y tratamiento del arbolado urbano, impulsando con esto una nueva fuente de empleo y autoempleo formal, a través del desarrollo de las capacidades y conocimientos propios de los habitantes.
Aunado a lo anterior se contempla una política de estímulos fiscales, en la deducibilidad de pagos a favor del Estado, por la atención que el particular o empresa realice en beneficio del arbolado urbano, promoviendo la optimización de la cultura para la conservación del ambiente y recursos naturales.
Se señala que el fin es la protección integral de los árboles urbanos, ya que proporcionan numerosos beneficios ambientales, económicos, y sociales: actúan como barreras contra el viento y el ruido, atrapan las partículas de polvo, reducen la contaminación, producen oxígeno, y actúan como reguladores térmicos.
Además, son parte importante de la infraestructura de las ciudades, y al igual que los edificios públicos, calles o áreas recreativas, son un patrimonio importante que requiere cuidados y mantenimiento.
Por otra parte, los árboles bien estructurados previenen la erosión estabilizando el suelo, y reduciendo los efectos de las tormentas de lluvia, ya que sus copas interceptan y evaporan el agua antes de que llegue al suelo; además de proteger las fuentes de agua y suelo ya que si éstos se encuentran sanos, pueden reducir la contaminación de riachuelos y otros lugares de recogida de agua.
Esta ley se encuentra en vigor, luego de su publicación en el Periódico Oficial del Estado el 21 de julio de 2015.



