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Alumnos estudiaban… para ser criminales

19 febrero, 2024

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La historia que demuestra el nivel de descomposición social, la inmersión en las juventudes y el riesgo de contactar personas desconocidas por redes sociales, dejó enlutada a una familia que esperaba a su hija.

Brenda, una estudiante de bachillerato de 17 años tenía la ilusión de seguir formándose y como cualquier adolescente solía pasarse horas en Facebook. Sin saberlo, esa red social la llevó a conocer a otro adolescente y sostener una relación sentimental pasajera, que desgraciadamente fue la antesala de su secuestro y posterior asesinato a sangre fría.
Nació en San Luis Potosí, era la tercera de tres hijos, un hombre y una mujer de 24 años de edad; cursaba el tercer semestre de preparatoria en donde tenía un horario de las 07:00 a las 13:30 horas.
Cuando no estaba en la escuela solía pasarla en Facebook, o en otras redes sociales, por medio de su laptop y con su celular. A la postre, logró contactar a un amigo, quien tiempo después pudo conocer en persona.

La hecatombe sobrevino el 12 de abril del 2013 cuando alrededor de las 18:00 horas sonó el celular de la mamá de Brenda, quien respondió con alegría pues se trataba de su hija que horas antes había salido de la casa con el muchacho que había conocido tiempo atrás.

Después de decir “bueno” comenzó el terror, pues no correspondía a la voz de su niña, sino un masculino que le dijo que Brenda se “juntaba con gente de dinero”, a lo que respondió que dónde estaba y el sujeto manifestó que estaba secuestrada en la colonia Satélite y requería 400 mil pesos para liberarla.

De ahí, uno de sus hijos se encargó de hablar con el criminal, incluso al día siguiente consiguió una grabadora para grabar las llamadas del hombre que tenía secuestrada a su hermana. Fue hasta el 18 de abril que decidieron denunciar los hechos la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).

En una de las distintas llamadas habló una mujer, quien la entrega del efectivo se realizaría en la calle Orquídea frente al número 140 de la colonia Huerta Real, en donde estaba una virgen.
La familia no logró obtener la cantidad demandada, sino solo 9 mil 250 pesos, cantidad que entregó el hermano a un hombre de unos 18 años, delgado, de piel morena clara, cabello negro, 1.70 de estatura, playera blanca, pantalón de mezclilla, gorra blanca con letras negras y sin aspecto pandilleril.

Por desgracia 10 días después de que recibieron la primera llamada, el 22 de abril alrededor de las 20:00 horas agentes de la Policía Ministerial del Estado (PME) les informaron que habían encontrado el cadáver de Brenda en el fracionamiento María Cecilia y habían detenido a tres hombres, Édgar Jesús N. y Erick Darío N. de 18 años y Miguel Ángel N. de 17 años.

El dictamen pericial determinó que falleció a consecuencia de: choque hipovolémico y presencia de 9 heridas por arma blanca penetrantes a tórax con lesión de órgano cardiaco y pulmonar.

LA MUERTE EN PERSONA

Al momento de las declaraciones, la madre dijo que semana antes de salir de vacaciones de Semana Santa, Brenda le pidió permiso de salir al cine con un muchacho, ya que él durante las vacaciones iba a salir fueras.

Le dio la aprobación, pero que la acompañaría a dejarla para que se lo presentara como su amigo para saber quién era. En esa ocasión la acompaño su nuera a la plaza el Dorado en el área de alimentos, punto en donde se quedó de ver con el joven.

Destacó que su hija se adelantó a verlo y ya cuando estaba con él siguieron caminando y pasaron a su lado de nosotros, pero en ese momento él agacho la cara para no saludar y se dirigieron al cine.

Describió que se trataba de un joven de 1.90 metros aproximadamente de altura, cabello ondulado o chino corto pegado, de tez blanca, traía pantalón de mezclilla azul y una camisa de manga larga.

“El día viernes 12 de abril me pidió permiso de ir al cine y que regresaría más tardar a las 5 y media de la tarde ya que entraría a la función de las tres de la tarde y yo le dije que no y ella dijo que le iba a llamar a su papá a ver si él le daba permiso […] a las 3 de la tarde me envió un mensaje en donde me dice que ya entró al cine y que va a comenzar a ver la película y fue el último contacto que tuve yo con ella, ya que le estuve llamando y mandando mensajes y no me contestaba, hasta las 6 de la tarde en que me hablaron del teléfono celular de mi hija”, dijo.

ADOLESCENTES CRIMINALES

Miguel Ángel N., el criminal de 17 años confesó la forma en que junto con los otros compañeros perpetró el crimen, pero además describió la forma en que inició su carrera delictiva, al grado de tener nexos con el crimen organizado.
Comentó que el 25 de febrero del 2013, conocí a uno de sus comparticos en el COBACH cursando el sexto semestre, quien en una ocasión le dijo que, si no le había interesado ser narcotraficante o algo por el estilo, respondiéndole que porqué le pregustaba eso y él dijo que “porque sería algo chido”.

Admitió que conoció por Facebook a Brenda tres meses antes de los crímenes, que le presentó a uno de sus compañeros, quien tiempo después se hizo su novio y duraron como una semana de noviazgo.

Ya el 12 de abril del 2013 dijo que su cómplice se quedó de ver con ella, luego ambos llegaron a la casa de María Cecilia alrededor de las 15:00 horas, y en ese momento le escondió sus lentes y fue cuando él la agarró del cuello con el brazo como haciéndole una llave para desmayarla.
En ese momento llegó el su compañero, quien con un cuchillo de aproximadamente 15 centímetros de largo le asestó entre 4 o 5 puñaladas en el pecho y él le dio 2 puñaladas más en el cuello, pero cuando el otro la agredía en también lo alcanzó a cortar en el nudillo del dedo meñique de la mano izquierda.

“No quiero carearme con [uno de sus cómplices] porque ya quiero que den conclusión al asunto y no me beneficia nada, además me sentiría intimidado porque ellos son un trauma muy grande, siendo todo lo que tengo que manifestar”, declaró.

La inmersión del crimen organizado se hizo presente, pues reveló que llamó a su novia, la cual vive en Tepalcatepec, Michoacán y quien es jefa de sicarios. Fue ella la encargada de marcar por teléfono a la familia de Brenda.

De acuerdo con esa versión, la delincuente envió a un hombre para recoger el dinero y para ayudarle a desaparecer el cuerpo, incluso que tenía previsto secuestrar y asesinar a a dos alumnas que se les insinuaban a él.

“Primeramente pensó en quemar el cuerpo de Brenda, pero no lo hizo porque dijo que iba a oler muy feo, pero no compraron el ácido sino que compró cloro y fabuloso y le echaba al cuerpo para que no oliera así como cal. Le pusieron encima del cuerpo cartones, ropa y cajas, para disfrazar el olor”, confesó.

El segundo secuestrador dijo: “ratifico lo que ya declare el día de ayer ante esta autoridad, y quiero ampliar mi declaración en cuanto a lo que sea de utilidad para esta autoridad, ya que quiero pagar el crimen que cometí”.

Por su parte, el tercero de los implicados proveniente de Tepalcatepec, Michoacán narró que arribó a la capital potosina el 15 de abril por órdenes de la novia de uno los otros dos cómplices, quienes estudiaban en el plantel 19 del Colegio de Bachilleres (COBACH).

Por todo esto, el Ministerio Público señaló que existió una acción dolosa, a partir de los medios de prueba tales como la propia declaración del criminal que acepta que llevó Brenda hasta el domicilio de otro de los participantes.

Ahí, le dieron muerte con un arma blanca, y posterior a ello, en presencia de su cómplice, llamó a la madre de la víctima, utilizando el teléfono celular de Brenda, a fin de pedir rescate por ella, sin hacer mención que ya se encontraba privada de la vida.

A uno de lo criminales lo sentenciaron a un internamiento definitivo de cinco años por los delitos de secuestro agravado e inhumaciones y exhumaciones ilícitas, así como del pago de la reparación del daño material, por 33 mil 200 pesos, 118 mil 441.50 pesos de gastos funerarios y un millón 227 mil 600 pesos por concepto de indemnización.