Kerrville, Texas – Un fin de semana de lluvias torrenciales transformó el centro de Texas en un escenario de tragedia. Las inundaciones repentinas que comenzaron el viernes por la tarde dejaron hasta el momento al menos 68 personas fallecidas y mantienen a los equipos de rescate en una búsqueda desesperada por 27 niñas desaparecidas, quienes asistían a un campamento de verano cristiano a orillas del río Guadalupe.
El condado de Kerr ha sido el más golpeado por el desastre, con 59 de las víctimas registradas allí, según informó el alguacil Larry Leitha Jr.
“Vamos a continuar con las labores de búsqueda hasta encontrar a todo el mundo”, declaró el funcionario, quien advirtió que el número de muertos “va a aumentar”.
Entre las víctimas de Kerr se cuentan 21 menores de edad, un dato que acentúa la gravedad del desastre, particularmente tras la desaparición de las niñas del campamento. Alrededor de 750 niñas participaban en las actividades del recinto cuando las aguas del río Guadalupe se desbordaron abruptamente, creciendo ocho metros en apenas 45 minutos. El caos reinó en las cabañas: barro, ventanas rotas y pertenencias flotando marcaron la escena posterior al paso de la corriente.
Dalton Rice, dirigente municipal de Kerrville, confirmó que 27 niñas aún no han sido localizadas. “Estamos haciendo todo lo posible por encontrarlas”, señaló.
El impacto humano se refleja en historias como la de Michael, un padre que viajó desde Austin al enterarse de la emergencia. “Estuvimos en Kerrville todo el día de ayer en las unidades de gestión de crisis, y esta mañana, cuando supimos que podría haber gente aquí, mi hermano y yo vinimos en camión lo más rápido posible para ver si encontrábamos algo”, relató. Recuperó las pertenencias de su hija de 8 años, pero aún no tiene noticias de ella.
Las operaciones de búsqueda y rescate incluyen equipos terrestres, acuáticos y aéreos, desplegados a lo largo del río y en las zonas más afectadas. Según el jefe del Departamento de Gestión de Emergencias de Texas, Nim Kidd, más de 300 milímetros de lluvia cayeron en una sola noche, equivalente a un tercio de la media anual.
La tragedia ha motivado acciones a nivel estatal y federal. El gobernador de Texas, Greg Abbott, anunció la expansión de la declaración de desastre y solicitó recursos adicionales al presidente Donald Trump, quien firmó la declaratoria federal. “Texas hará todo lo posible para asegurar que se encuentre a todas las personas desaparecidas”, escribió Abbott en su cuenta de X (antes Twitter).
La comunidad de Kerrville, profundamente afectada, rinde tributo a sus muertos. Entre ellos se encuentra Dick Eastland, dueño y director del campamento, cuya pérdida resuena con fuerza entre los residentes.
Esta catástrofe se suma a una serie de fenómenos extremos que han golpeado al estado en los últimos meses. En junio, 13 personas murieron en San Antonio debido a crecidas similares. Aunque las inundaciones repentinas no son inusuales en la región, expertos advierten que el cambio climático está intensificando la frecuencia y severidad de estos eventos.
Mientras Texas lidia con las secuelas, la prioridad sigue siendo clara: encontrar a las niñas desaparecidas y dar respuestas a las familias que aún esperan un milagro.


