No tienen llenadera, pese a sus altos salarios -que de dieta no tienen nada-, los diputados ya planean un nuevo aumento a sus percepciones para el siguiente ejercicio fiscal.
El pasado viernes se les vio muy contentitos a los diputados, y no fue precisamente por la satisfacción de concluir su primer año de funciones, sino porque ya se saborean un alza en la llamada dieta legislativa, que de acuerdo a lo que se escucha en los pasillos del Congreso, planean incrementar dentro del presupuesto para 2026.
Los legisladores ya perciben más de 100 mil pesos mensuales, a lo que se suman vales de gasolina que se negaron a retirar bajo la excusa de que salen a recorrer sus distritos; habría que preguntarle a los ciudadanos si los han visto después de las campañas, y si de algo a servido la visita en caso de que la hayan hecho.
Además, los coordinadores de cada fracción parlamentaria reciben un ingreso adicional, así sea un solo diputado que se «coordina» a sí mismo.
Cabe recordar que los diputados son quienes revisan y aprueban el presupuesto de cada ente, por lo que en sus manos está autorizarse el aumento.
Hace poco hubo críticas a los consejeros electorales porque reciben sueldos más altos que el gobernador, pese a que la ley lo prohíbe, cosa que parece no importarle a quienes se encargan de hacer las leyes.


