Por: Ingrid Guadalupe Meza Pardo
¿Te has comprado maquillaje que dice ser a prueba de todo? Esa leyenda que dice “waterproof” o “long-lasting” no está ahí nada más porque si, muchas veces cumplen lo que promete: no se corre ni con el agua, ni con sudor, ni tampoco se quita tan fácilmente con la fricción. Pero, te has preguntado, ¿cómo funcionan estos productos? Déjame contarte.
Actualmente, cuando encuentras esas palabras en el envase,es porque tienen muchas pruebas de laboratorio y tecnología detrás. Gracias a ella se logra que cada maquillaje, delineador, labial o máscara de pestañas se vea como recién aplicado al final del día, después del ejercicio o incluso denadar. Todo eso es posible porque sus ingredientes han sidoelegidos cuidadosamente en el laboratorio cosmético para que duren en tu piel por mucho tiempo.
Uno de los ingredientes más importantes son los polímeros(una cadena muy larga formada por muchas piezas pequeñas unidas entre sí) que forman películas que son adherentes a tu piel y al secarse, crean una capa fina, flexible y resistente al agua. Es como si tuvieras una segunda piel que se adapta a tus gestos, pero sin dejar que los agentes externos como el sudor o los roces lo quiten. Otro ejemplo, son las ceras y siliconas, como la dimeticona, que actúan como una barreraque repele el agua y sella los pigmentos.
Por ello, cuando te mojas, el agua simplemente se resbala sobre el maquillaje. Y claramente, en muchos de estos productos está en juego la nanotecnología. Algunos pigmentos tienen nanopartículas que mejoran su adherencia y dispersión, permitiendo que el color permanezca más tiempo y se vea homogéneo. Es como si los pigmentos se aferraran a tu piel, resistiendo todo.
Pero ¿sabías que, en la antigüedad y aún hoy en día hay enalgunos cosméticos que carecen de regulación, se ha utilizado el plomo como ingrediente? En la Roma clásica y durante el Renacimiento Europeo, se utilizó como ingrediente para blanquear la piel y lograr un acabado pálido que, en ese entonces, representaba belleza y estatus. Preparaban una mezcla hecha de plomo y vinagre la cual aplicaban como base en la cara, sin saber los graves efectos que podría causar.
Lo más preocupante es que, todavía existen maquillajes muy baratos o de procedencia dudosa que pueden contener metales pesados como plomo, cadmio o mercurio. Al no estar regulados, representan un riesgo real para la piel y la salud. Afortunadamente, la historia ha cambiado gracias a los avances de la ciencia cosmética. Hoy sabemos diseñar fórmulas seguras y efectivas gracias al desarrollo de polímeros que forman películas, ceras y siliconas.
Sin embargo, los productos que no siguen estas normas de formulación no solo pierden calidad, sino que también ponen en riesgo tu piel. Si cumplieran con las bases de la cosmética científica, ofrecerían los mismos beneficios: seguridad, durabilidad y confort.
Por ello, cuando decidas comprar maquillaje, revisa que sea una marca regulada, que no tenga ingredientes agresivos a tu piel y que cumpla con las normas de seguridad cosmética. ¿y cómo lo puedes ver? Cuando un producto es confiable trae en su etiqueta el número de lote, fecha de caducidad, información del fabricante o importador y preferentemente la autorización sanitaria correspondiente (FDA o COFEPRIS). Con esos elementos te aseguras que el cosmético ha sido evaluado y aprobado para uso seguro.


