Cada 3 de agosto se conmemora el Día Internacional de la Planificación Familiar, una fecha que promueve el acceso a información, educación y servicios que permitan a las personas ejercer de manera libre e informada sus derechos sexuales y reproductivos.
La planificación familiar tiene como objetivo que cada persona o familia pueda decidir de forma responsable cuándo tener hijos y cuántos desea tener, mediante el acceso a diversos métodos anticonceptivos y orientación especializada. Además del control de la natalidad, este concepto abarca la educación sexual, la prevención y atención de enfermedades de transmisión sexual, el acompañamiento antes de la concepción y durante el embarazo, así como el tratamiento de la infertilidad.
Los programas de planificación familiar contemplan una amplia variedad de métodos anticonceptivos, entre ellos los de barrera, como el preservativo, diafragma y capuchón cervical; los físico-biológicos, como el dispositivo intrauterino (DIU); los hormonales, que incluyen píldoras, anillo vaginal, implantes subdérmicos, inyecciones y DIU hormonal; además de los métodos químicos, los permanentes, como la vasectomía, la ligadura de trompas y la histerectomía; los naturales, entre ellos los métodos Ogino-Knaus, Billings, temperatura basal y sintotérmico, así como los anticonceptivos de emergencia, entre ellos Acetato de Ulipristal, Levonorgestrel y Mifepristona.
Sin embargo, el acceso a estos recursos continúa siendo un desafío para millones de personas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) identifica como principales obstáculos la disponibilidad de métodos anticonceptivos, el acceso limitado a servicios para jóvenes, personas solteras y población con menos recursos, el desconocimiento sobre su uso y posibles efectos secundarios, así como barreras culturales, religiosas, prejuicios y desigualdades de género que dificultan el ejercicio pleno de este derecho.
Entre los principales beneficios de la planificación familiar destaca la prevención de embarazos no deseados y abortos, la reducción de la mortalidad materna y fetal, especialmente entre adolescentes, así como la posibilidad de planificar de mejor manera los aspectos físicos, emocionales y económicos relacionados con la crianza. Además, el uso del preservativo contribuye a disminuir la transmisión del VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual.
De acuerdo con datos internacionales correspondientes a 2019, de aproximadamente 1 mil 900 millones de mujeres en edad reproductiva en el mundo, 1 mil 112 millones requerían algún método de planificación familiar; de ellas, 842 millones utilizaban anticonceptivos, mientras 270 millones mantenían necesidades insatisfechas en materia de anticoncepción. Asimismo, el 75.7% de las mujeres en edad reproductiva tenía cubiertas sus necesidades mediante métodos modernos, aunque regiones como África Central y Occidental registraban niveles inferiores al 50%.
En los últimos años se ha observado un incremento en el uso de métodos anticonceptivos en Asia y América Latina, mientras que en África Subsahariana su utilización continúa siendo reducida. Entre los métodos masculinos predominan el preservativo y la vasectomía, en tanto que la Organización Mundial de la Salud mantiene la actualización de sus directrices para ampliar y mejorar la disponibilidad de opciones anticonceptivas para mujeres y hombres.
La conmemoración del Día Internacional de la Planificación Familiar recuerda la importancia de garantizar el acceso universal a información confiable, métodos anticonceptivos y servicios de salud sexual y reproductiva, elementos fundamentales para fortalecer el bienestar de las personas, favorecer una mejor calidad de vida y contribuir al desarrollo social y económico de las comunidades.


