Por: Juan Felipe Sánchez Rocha
La palabra seguridad, proviene del latín securitas: cualidad de seguro y seguro, significa: libre de todo peligro. Es importante puntualizar que pensar en la seguridad no es una preocupación de la actualidad. Desde la época de los faraones existían custodios de los templos, vestidos con túnicas azules y considerados como los precursores de los representantes de la seguridad pública y de cuya vestimenta se inspiraría el uniforme de las fuerzas policiales modernas.
Por otra parte la palabra policía proviene del griego polis: ciudad, y se usó para designar todas las tareas de la ciudad. Por tanto, el tema de la seguridad y el de la policía, han estado presente en todas las civilizaciones, desde tiempos remotos. En el antiguo Egipto, alrededor del siglo X Antes de Cristo, existían oficiales públicos encargados de la vigilancia de los lugares sagrados y los palacios faraónicos. En el Siglo I en el Imperio Romano, los funcionarios llamados lictores eran los escoltas de los senadores y nobles romanos.
Hoy en día la seguridad continúa siendo tema central de las políticas públicas de los gobiernos y tema central de las políticas editoriales de los medios de comunicación. Además, es innegable el componente político de la Seguridad. En esta evolución histórica se ha asistido a numerosos cambios y ahora estamos frente a un nuevo contexto, el de las nuevas tecnologías, el cual incide directamente en la vida y actividades de las personas. Estamos asistiendo a un peculiar momento histórico de la vida de la humanidad, la de la convivencia paralela de dos sociedades: La real y la virtual; donde es importante reflexionar acerca de las ventajas y desventajas de las tecnologías de la información y la comunicación empleadas en temas de seguridad ciudadana.
Las TIC (tecnologías de la información y la comunicación), según la Mtra. Marisa E. Avogadro, investigadora de la Cátedra de Comunicación Estratégica y Cibercultura del ITESM Campus Estado de México, en un artículo publicado en la revista Razón y Palabra en 2008, son un conjunto de procesos y productos resultado del empleo de nuevas herramientas surgidas del campo de la informática, soportes de la información y canales de comunicación, relacionados con el almacenamiento, procesamiento y trasmisión digital de la información. Esta definición abarca las computadoras personales, los equipos multimedia, las redes locales, Internet, intranet, extranet, software, hipertextos, realidad virtual y videoconferencias. En temas de seguridad, estas Tecnologías cumplen diferentes roles, desde la gestión organizacional administrativa de la Policía hasta el desarrollo de diferentes soluciones para áreas vitales de la Seguridad Pública, como las que a continuación se enumeran:
• Sistemas virtuales de comunicación online para mantener actualizado de forma permanente al personal policial sobre hechos y situaciones relacionadas con eventos criminales.
• Aplicación de soluciones georreferenciadas que proporcionan información cartográfica relacionada con información estadística y documental del índice delictivo.
• Diseño de productos que se emplean en áreas de inteligencia policial para la confección de mapas delictivos georreferenciados.
• Desarrollo de sitios electrónicos para la seguridad pública.
• Sistemas de posición global por satélite (GPS) para vehículos patrulla.
• Cámaras de videovigilancia fijas y móviles con trasmisión simultánea para controlar sectores geográficos determinados.
• Telefonía celular con conexión satelital a Internet para lugares inhóspitos.
• Bases de datos con huellas dactilares, documentos y fotografías digitalizadas.
• Herramientas informáticas que ofrecen productos estadísticos y de información policial para alimentar la toma de decisiones operativas.
En este contexto también es importante mencionar los delitos llevados a cabo con el empleo de estas Tecnologías. Nos referimos a delitos informáticos que se presentan desde el desarrollo de crímenes “tradicionales” como estafas, chantajes y extorsión concretados desde la red, hasta delitos totalmente nuevos que se llevan a cabo online y que atentan contra la integridad y disponibilidad de información sensible, tales como daños en redes de computación ó programas personales, gubernamentales y empresariales. Así tenemos el robo de datos personales, el ciberterrorismo, los delitos económicos, la pornografía infantil, el robo de identidad virtual y de propiedad intelectual, el hackeo de cuentas de correo electrónico y de redes sociales, la suplantación de identidad, la clonación de tarjetas bancarias y de teléfonos móviles, etc.
Las Corporaciones Policiales hoy en día deben entender y asumir que en el siglo XXI conviven una sociedad real con una virtual, que son (y no) la misma. La cibercultura de las polaridades, el anonimato, la libertad absoluta, la circulación de la información sin límites de tiempo y espacio, con ubicuidad; propagación de información al infinito, con fuentes confiables y fuentes apócrifas y con informaciones ciertas, falsas y adulteradas. En este cambio vertiginoso nos debe dejar claro, sobre todo a quienes vivimos la época en que la tecnología más sofisticada que se empleaba en la Policía era el uso de radios transreceptores analógicos y máquinas eléctricas de escribir, que este universo tecnológico abre una perspectiva diferente en el ámbito de la Seguridad Pública.
Abramos pues nuestra mente ante los desafíos de un nuevo paradigma de seguridad pública ante la realidad actual, en la que el uso de la tecnología es asunto cotidiano, tanto para el progreso de las sociedades como para la realización de actividades delictivas nunca antes vistas.
Muchas gracias¡



