Por: El de Negro
San Luis Potosí, SLP.- Potosinos y miles de turistas, presenciaron ayer en el Centro Histórico de San Luis Potosí, enmarcado en cantera rosa, la Procesión del Silencio.
Es el mayor ritual religioso en la capital y data del año de 1954.
Se puede considerar un cortejo fúnebre, un acto de luto por la muerte de Jesús.
Entonces, ¿qué hacía el arroz de todos los moles al arranque de la misma?
Pareciera que en su afán de querer ganar adeptos, en una campaña política muy adelantada o por qué no, asesores de imagen poco profesionales, colocan nada más y nada menos al Alcalde Mario García en todo evento Cultural, Deportivo, Artístico, Científico, Empresarial, y ahora hasta también Religioso, encabezando actos que poco tienen que ver con sus funciones como Edil pero que de paso le dan una ayudadita con publicidad gratis.
Lamentablemente el reflejo de su gran sonrisa en cada fotografía que es captado o mejor dicho, posa, deja mucho qué desear de lo que los potosinos requieren, y de lo que turistas perciben.
Un año siete meses de gestión y ¿qué obras ha hecho? La justificación que cansa es la gran deuda que dejó la administración Labastidista.
La respuesta es no hacer obras de relumbrón, pero ¿qué tanto las mini obras y acciones han sido realmente un paliativo a las necesidades y requerimientos de esta gran Ciudad?
Juzgue usted, que a diario circula en vehículo propio o de alquiler incluido el urbano, usted que camina hacia su centro de trabajo o los quehaceres cotidianos y sus hijos, usted que al transitar por el Centro Histórico, lleno de cultura, arquitectura, riqueza gastronómica y cultural percibe a flor de piel «la transformación de San Luis».


